Profesión y
profesionalización

A lo largo de muchos años, esta planta de un modo u otro, ha sido apropiada o atribuida a diferentes segmentos de la población. A tribus muy concretas e identificables, a quienes el consumo de esta planta les posicionaba.

La inercia de las decisiones tomadas en contra de la planta, a principios de siglo, se han ido instalando en los arquetipos muy determinados. Un plan perfecto, para menostener el cáñamo frente a la industria del papel. Buenos tiempos para la manipulación de las masas.

Sea por lo que fuera, la marihuana va recuperando el valor que antaño tuvo. Y eso, es en gran parte, al desarrollo y empeño que muchas empresas han dedicado para crear, lo que hoy ya es una gran industria. Miles de empresas que, con el cáñamo como eje central cubren todos sus ciclos y necesidades.

Sin embargo, todas son empresas legítimas. Desde la que estampa diseños de marihuana en camisetas, vaporizadores para cannabis, el material de cultivo o productos y servicios derivados.

La industria actualmente legal, se enfrenta al reto más grande de su reciente historia: cobrar verdad legal. La regularización ya está en la agenda y será un tema a tratar. Pero hasta la fecha, muchas compañías deben buscar los entresijos para comercializar sus productos. Y, por ejemplo, clasificar los productos como de ‘colección’ es uno de ellos.

Por si fuera poco, los departamentos de marketing tienen más dificultades añadidas a éstas. Sin ir más lejos, los grandes medios generalistas o plataformas de internet no aceptan este tipo de publicidad. Llegar a un público, cada vez mayor y transversal, resulta muy complejo y retador.

Y desde un punto de vista de marketing, es imprescindible conocer las particularidades del sector y aplicar cualquier estrategia de un modo responsable. La comunicación es multinivel, impactando a distintos targets con sus respectivas respuestas. Minusvalorar nuestros impactos es un riesgo que no se debería asumir.

Veamos el caso del CBD. Esta molécula supuso una revolución. En meses, sus búsquedas se dispararon y decenas de tiendas aparecieron. Se construyó un mercado de la nada, sin ningún referente capaz de liderar. Como buen mercado posmoderno y sin casi barreras de entrada, se inundó el mercado de producto. Grandes afirmaciones propios de un producto maravilla. Y, al final, pocos contenían lo que decían. Y, las autoridades presas del pánico, se disponen a regular.

Mientras eso llega, el CBD se podría decir que está casi prohibido consumirlo. Solo se permite la vía tópica y toda la gama de productos de colección que se quieran. Sin embargo, el sector crece. El sentido común y la complicidad con el consumidor se imponen. Pero a ello, debe acompañarle la responsabilidad de las empresas, cuidando de su comunicación.

Y WeeDisplay nace con este objetivo. Somos especialistas en marketing y comunicación para las empresas de cannabis, ayudando a los profesionales en la toma de decisiones. Hemos desarrollado muchos proyectos

Para llegar al consumidor hay muchos entresijos y pequeños detalles muy concretos.

Conocemos los canales, los atajos de comunicación a la vez que nos aplicamos nuestro código de compliance.

Y creamos ese código de buenas prácticas por varios motivos. El más fundamental es dotarnos de una herramienta capaz de proyectar una imagen de responsabilidad colectiva. Industrias como la farmacéutica tienen sus sendos códigos, donde son las propias compañías las que se auto-regulan. Y funciona, ya que la alternativa sería gestionarlo directamente con el Ministerio de Sanidad.

En segundo lugar, crear un marco competitivo común. Un consenso interno sobre lo que SÍ se puede y lo que NO se debe ayudaría a generar un tipo de comunicación más respetuosa y en igualdad de condiciones.

Y en tercer lugar, un criterio común. Tener unas reglas comunes ayudaría a terceros a saber evaluar la idoneidad de un anuncio o campaña, por ejemplo. Por una lado, los medios, ad planners y otras publicaciones tendrían más garantías sobre las campañas de los anunciantes, del mismo modo que podría vetarlas si estas no se ajustaran al código. Ya no sería una decisión arbitraria y, seguramente, más difícil de tomar.

Y eso, también nos resume a nosotros como agencia de marketing: responsabilidad, competitividad y sentido común.

¿Tu también nos eliges?

 “Si un importador quiere importar mercancías de un país no perteneciente a la UE”. S A., como una instancia de Canadá, se necesita un [MIA] ya que llevarán los productos al mercado como productor legal “. (Cansativa)

 

Existe una brecha importante dentro de este sistema, que es la necesidad apremiante de educar a los médicos sobre la dinámica de las alternativas de productos, fortalezas y disponibilidad. Estos podrían aprovechar la conciencia de los fabricantes y la mercancía a través de conferencias o folletos de correo directo. Las reglas con claras: no hacer apología del consumo, incitación a menores o cualquier tipo de mensajes que busquen fomentar conductas no ‘saludables’. Pero nada impide la libre información acerca de productos y servicios cuyo fin no sea ninguno de los mencionados.

Las oportunidades de divulgación con respecto a la diferenciación de la mercancía y los beneficios para los pacientes podrían ser particularmente de alta calidad.

Hay una regla en Alemania que el cannabis no se puede vender como producto terminado. En consecuencia, debe haber una interacción de la farmacia antes de que un producto pueda dispensarse al paciente. Puede ser tan simple como que un farmacéutico abra el envase y triture la hierba, o tan complicado como formular una tintura personalizada. 

Una consecuencia desafortunada de este requisito es que transfiere costos adicionales a los pacientes, quienes pueden o no tener la cobertura de su seguro de salud. Tales costes adicionales no son normales; para la flor, por ejemplo, puede cobrar una cantidad tan inaccesible como 24€ cada gramo con una restricción mensual de 100g. Es decir, un gasto potencial por paciente de hasta 2.400€ cada mes.